Isabel Solá, la misionera que dejó una vida llena de comodidades para ayudar a los más pobres
lunes, 4 de septiembre de 2017

Con 19 años la barcelonesa Isabel Solá decidió que dedicaría su vida a ayudar a los más desfavorecidos. Tenía un sueño: “Ser misionera en África” y lo cumplió. Cambiaba una vida llena de comodidades para ayudar a los que más lo necesitaban. En 2008, después de 18 años en Guinea Ecuatorial dedicada a labores educativas y de apoyo a las mujeres, esta religiosa de la Congregación Jesús y María llegó a Haití. Allí, el 2 de septiembre de 2016 se encontró con la muerte, en Puerto Príncipe, al recibir dos disparos mientras conducía su vehículo en un crimen cuyo móvil, según indicaron las autoridades haitianas, fue el robo.

La Fundación Divina Pastora, que ha colaborado con Jesús y María de la Fundación Juntos Mejor a la que pertenecía Solá, recuerda la figura de esta religiosa cuando se cumple un año de su asesinato.

Isabel Solá era uno de los 13.000 misioneros españoles repartidos por todo el mundo. Enfermera de formación llegó en 2008 a Puerto Príncipe donde dos años más tarde, en 2010, sufrió el terrible terremoto que asoló Haití, el país más pobre de Latinoamérica.

En aquel momento, lejos de volverse a España, tuvo claro que quedaba mucho por hacer. “Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sentimiento, mi alegría y mi lugar de encuentro con Dios”, escribió. Tras el seísmo, trabajó en la construcción de viviendas para los que lo habían perdido todo y creó, con la colaboración de la Fundación Juntos Mejor para la Educación y el Desarrollo, una unidad de atención médica para amputados en Puerto Príncipe y un taller para la fabricación de prótesis.

A través de esta iniciativa, que recibió el nombre de ‘Proyecto Haití’, se les facilitaba a los lesionados un tratamiento previo de preparación, se favorecía, a través de sistemas de transporte, la movilidad y acceso a la unidad desde sus hogares y se les ofrecían medios apropiados para la rehabilitación. Éste fue parte del legado de Isabel Solà.

Isabel Solá fue una de los 28 agentes de pastoral que, según un informe de la agencia FIDES, fueron asesinados en 2016.

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